Una de las razones por las que tengo este blog es porque amo la estética, el misterio y la magia incandescente de los libros. Alguna vez un visitante de este sitio me criticó porque no lo he dedicado a ahondar en literatura, escritores o ensayistas. Y mi respuesta fue que esta bitácora es un lugar que he reservado para libros, y sobre todo, aquellos que me gustan y me llaman la atención. Los libros reseñados aquí son de todo tipo, color y forma, y eso ha quedado más que evidenciado en el contenido que ustedes pueden disfrutar en este humilde lugar.
En esta ocasión, me gustaría escribir sobre un libro que examina con detenimiento el manuscrito Voynich, aquel que nadie entiende, pero al que muchos rinden honores e incontables estudios. Los pongo un poco en contexto: en 1912 un comerciante de libros polaco de apellido Voynich adquirió un codex escrito en una lengua extraña y con muy raros dibujos y diagramas; lo compró sin saber a ciencia cierta qué hacer con el, ya que en su momento no logró interesar a coleccionistas ni inversores para que lo adquieran. Al fallecimiento de Voynich, lo heredó su viuda, y luego una amiga de ésta, que se lo vendió a un comerciante de libros de apellido Kraus. En 1969 Kraus finalmente lo donó a la Universidad de Yale, lugar donde se encuentra actualmente en la Beinecke Rare Book and Manuscript Library.
Pero la historia del Voynich va muchísimo más atrás, mas o menos al año 1404 o 1438, que es cuando alguien, no se sabe quién, escribió y dibujó el manuscrito en una lengua que nadie entiende, y con dibujos en los que se mezclan el esoterismo, magia, imaginación, alquimia, botánica y ciencias raras. Según las investigaciones, el misterioso escritor del Voynich era diestro, lo que escribió está registrado de izquierda a derecha, y los dibujos, originalmente en tinta oscura, fueron coloreados con posterioridad.
Se especula mucho con respecto a qué dice o no dice el Voynich. ¿Es un tratado de ciencias, un texto de fantasía, una broma? No se sabe. Y lo más curioso, es que expertos en decodificación, encriptación y hasta la inteligencia artificial no han podido develar el misterio.
El libro consta de unas 240 hojas de vellum o vitela, es decir, piel de ternera muy fina y pulida, y mide unos 24 x 16 cm por 5 centímetros de espesor. Es decir, es un libro de pequeñas dimensiones si es que se lo compara con otros manuscritos de la época. Otro tema muy interesante es que se ha podido constatar que el orden actual de las hojas y bifolios no corresponde con el original; es más, se cree que el Voynich ha cambiado varias veces de configuración y de tapas, quizás por capricho de sus poseedores. Los expertos también creen que al manuscrito le faltan hojas.
En cuanto a las pocas certezas que se tienen con respecto al Voynich, puedo nombrar unas pocas. Se sabe, por los dibujos y diagramas, que habla de plantas (la mayoría son imaginarias o no existen ni existieron); que habla de cosmografía y astrología (en algunos dibujos se reconocen claramente astros y planetas que sí existen); sobre medicina, botánica y terapias curativas del agua; y sobre preparaciones herbales y farmacéuticas (pero no se entiende cuáles son).
Pues bien, ya los puse en autos de qué va el manuscrito Voynich, pero aún no dije una sola palabra sobre el fantástico libro que lo reproduce con una calidad fotográfica y de detalle excepcional. En 2017 los expertos en el estudio del Voynich Dr Stephen Skinner, Dr Rafal Prinke y Dr René Zandbergen publicaron, bajo el sello editorial Watkins, una edición sublime que nos muestra al Voynich en todo su esplendor. El libro posee una soberbia introducción del Dr Skinner, y un análisis exhaustivo del manuscrito a cargo de los doctores Prinke y Zandbergen en el que nos familiarizan con la descripción del texto, sus secciones, su historia y estudios recientes. El libro trae una soberbia bibliografía de consulta, y como ya dije, las fotos del Voynich son extraordinarias.



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