jueves, 6 de agosto de 2026

Meine Adenauer-Memoiren, libro satírico con escritos y caricaturas de Hans Joachim Gerboth (seudónimo Karlchen Schmitz), editado por Paulus Verlag Recklinghausen, edición de 1965

A mediados de 2025 llegó a mis manos este extrañísimo libro alemán, publicado en 1965, año de mi nacimiento, del que mucho no he podido averiguar. Y que internet no tenga casi ningún tipo de datos sobre este libro habla a las claras que es una auténtica rareza. El libro está escrito en alemán, y a pesar que usé un traductor de los llamados "inteligentes" para entender lo que dice, de muy poco me sirvió: el libro está escrito en un alemán desfasado e infantil, con modismos y atajos del alemán federal que ya no existe hace muchos, muchos años; y los juegos de palabras y chistes políticos son enigmáticos y misteriosos para una argentina trasplantada en Estados Unidos en pleno siglo XXI. Créanme que es muy difícil entender humor político de la guerra fría; y sobre todo, si ese humor tiene ya más de 60 años de edad.

¿Por qué considero importante que este libro forme parte de los que selecciono para publicar en este blog? Creo que merece estar aquí por la originalidad de cómo está encarado (es una sátira a la biografía del ex canciller alemán Konrad Adenauer y sus insoportables memorias); por la forma como está armado el libro (simil letra infantil, con dibujos infantiles y comentarios disparatados que solo un niño puede hacer); y porque me gustó el enfoque general, el armado, y lo que en su momento representó esta propuesta en el mercado editorial de aquella tambaleante e insegura Alemania Federal en su camino a reconstruirse y rearmarse. 

Como ya les anticipé, el libro es una sátira escrita por el ensayista Karlchen Schmitz (seudónimo del caricaturista alemán Hans Joachim Gerboth), que ridiculiza las memorias del otrora canciller de Alemania Federal Konrad Adenauer (1876-1967), quién permaneció en el cargo de llevar los destinos de esa nación entre 1949 y 1963. Quién nos cuenta la historia en el devenir del libro es un ficticio niño alemán federal, quien reinterpreta muchos acontecimientos de la historia alemana después de la segunda guerra de manera disparatada y absurda, como creo que lo haría cualquier niño con cualquier tipo de acontecimiento político de su país. 

Sé que Hans Joachim Gerboth llegó a ser un afamado caricaturista en Alemania, y también sé que publicó la segunda parte de estas memorias (con éxito relativo), como así también se que editó otros libros en el que la voz que relata y dibuja es infantil; pero en todos los casos mencionados, los libros estuvieron siempre dirigidos a un público adulto. 

Créanme que no debe haber sido fácil para Gerboth meterse en modo de broma (y no tanto) con Adenauer, que sin lugar a dudas ha sido la personalidad alemana más importante de la segunda mitad del siglo XX. Adenauer fue un hombre muy controvertido, que tuvo muchos claroscuros; pero a la vez su estatura de estadista y estratega logró sobrevivir al paso del tiempo a pesar de las contradicciones y equivocaciones que cometió (ya saben, nadie es perfecto). Entre sus equivocaciones suelen mencionarse el no haber reconocido la existencia de Alemania Oriental; no haber aceptado la reunificación de las dos Alemanias en 1952; en haber dado plena anmistía y cobijo a altos mandos y administradores nazis y haberlos incorporado en su gobierno. Y entre sus aciertos puedo contar que levantó a Alemania Federal de sus cenizas; en 1955 logró hacer volver a casa a miles de prisioneros de guerra nazis que aún quedaban en manos soviéticas; y logró que Alemania Federal ingrese a la NATO y por lo tanto pueda rearmarse y recomponer relaciones amistosas con el resto de los países europeos pertenecientes a la alianza del Atlántico Norte. 









sábado, 18 de julio de 2026

Whistle, Kristine Snodgrass y De Villo Sloan, Asemic Front Series, 2020

La pandemia de 2020 fue caldo de cultivo para multiplicidad de experimentaciones grupales entre artistas multidisciplinarios, creadores digitales, ilustradores, fotógrafos y escritores. Durante aquel ya lejano 2020 todos estuvimos encerrados, agazapados y tremebundos, apostillados por la latencia de una enfermedad que no daba tregua ni concesiones; y así y todo, la creación explotó, embelleció nuestras almas en aquellos momentos tan oscuros, y liberó nuestras ganas de componer a partir de lo dado, imaginado y vivido. Fue durante ese contexto de zozobra e indefinición que el libro de arte y poesía asémica Whistle salió a la palestra y jugó a tener un nicho de retención donde mantenerse. 

Whistle es creación de los escritores, artistas plásticos y editores Kristine Snodgrass y De Villo Sloan. El libro es un cruce entre la sensación de amenazante latencia y peligro invisible que una pandemia de Covid generó como disparador creativo y catarsis artística; y la necesidad imperiosa de salir del claustro de automatismo autoimpuesto y el derribo cáustico de las limitaciones creativas; todo ello resuelto apelando a la creatividad e intercambio digital del proceso de escritura, ilustración y armado de este proyecto colaborativo. Fue así como Snodgrass y Sloan, de manera virtual y con la presión de que el proyecto no lograse una masa crítica para cuajar en lo narrativo, intercambiaron, mezclaron, dispararon y trocaron formas, bocetos, garabatos, planos, dibujos y collages y de todo esta alquimia polisémica nació Whistle.

Queridos lectores: si llegaron hasta acá y todavía no adivinaron o intuyeron qué es la escritura asémica, pues los pongo en autos. Básicamente, en los textos asémicos no se puede leer lo que está escrito; el texto plasmado allí suele tener forma de garabato, alfabeto inconexo y texto amorfo sin sentido. Si bien es cierto que en la escritura asémica la semántica no existe, ya que no hay palabras que podamos reconocer como formadoras de sentido y que tengan significado, sus líneas, sinuosidades y composiciones cobran dimensión simbólica al hallarse dentro de una pieza compositiva artística mayor en el que la estructura, aspecto y siluetas en trazo forman y encuadran la composición. Es por eso que muchos teóricos consideran que la escritura asémica está comprendida dentro de lo que hoy se llama arte asémico. Y es precisamente allí, me parece, que es donde puedo ubicar este libro: confluencia artística entre dos intelectuales que piensan la expresión asémica como aglutinante y dínamo creativo. 

Creo, sin embargo, que escribir sin palabras, o escribir de manera que no sea legible, no significa que no tenga sentido. Ese es un punto en el que quiero detenerme, porque todo aquello realizado a partir de una expresión comunicativa y artística tiene significado e interpretación, aunque no sean evidentes ni notorias. Y aquí entran en juego las competencias culturales de los que contemplan, disfrutan o tienen ante sí una obra de escritura asémica. Estoy segura que los artistas Kristine Snodgrass y De Villo Sloan han tenido en cuenta todo esto para conformar esta obra colaborativa, de integración y experimentación.









The Frog Princess, libro de cuentos anónimo ilustrado por Ivan Bilibin e impreso en talleres Goznak de Moscú en 1974

"La Princesa Rana" es un cuento de hadas que forma parte del folclore eslavo en lo que hoy es Rusia. El cuento tiene múltiples versiones a lo largo y ancho de Europa, y con el correr de los siglos ha ido modificando su mensaje, moraleja y paradoja. En el caso de este libro, que data de 1974 y que fue impreso en los ya legendarios talleres Goznak, la narración da cuenta de un rey que propone a sus tres hijos lanzar una flecha en diferentes direcciones para encontrar a sus futuras esposas. Hasta ahí, todo bien. El problema es que el menor de los hermanos tiró la flecha y la agarró una rana. Rana que no era una rana sino una princesa víctima de un maleficio. Y hasta aquí les cuento, pues lo que pretendo es que consigan el texto en papel, pdf u online, y lo lean y disfruten.

La razón por la cual me ha parecido importante escribir en este blog sobre esta versión soviética de este cuento eslavo, con ilustraciones del extraordinario dibujante ruso Ivan Bilibin (1876-1942) y traducción de Bernard Isaacs, es que fue publicado en 1974 y en inglés, es decir, en plena guerra fría, y con autorización del Ministerio de Finanzas de la URSS, todo esto claramente detallado en su interior. ¿No es raro? Sí, es raro. Y es raro por varias cosas: 

- La primera: los talleres Goznak (que existen desde 1917) son conocidos y reconocidos a nivel mundial por la calidad de impresión en billetes, monedas, pasaportes, documentación oficial de estado y estampillas tanto en la era soviética como la rusa; también imprimen para otros países. Dicho lo cual, es inusual pensar que esta imprenta haya dedicado tiempo a imprimir un cuento para niños en papel de altísima calidad, y en inglés.

- La segunda: el traductor, a los efectos de su rastreo y biografía, no existe en la era digital. ¿Fue un alias, ocultó su identidad...?

- La tercera: ¿No les parece extraño que en plena era comunista el Ministerio de Finanzas de la extinta URSS haya publicado un cuento de hadas en el que sus protagonistas son zares, príncipes y seres mitológicos? ¿No es que eran ateos, odiaban a la realeza, y los mitos y leyendas eran contrarias a las ideas de la revolución?

Si alguno de ustedes puede ayudar a develar el misterio, pues lo deja escrito en la casilla de comentarios. Desde ya, gracias.







viernes, 19 de junio de 2026

The Painted Page, Italian Renaissance Book Illumination 1450-1550, Jonathan J. G. Alexander (compilador), Prestel, 1994, libro en inglés de impresión alemana

El arte de la iluminación, es decir, el arte de decorar e ilustrar libros de manera artística y manual, ha existido desde el siglo 400 DC; aunque en buena parte del siglo XX y lo que va del siglo XXI ha caído casi en desuso. La realidad es que contratar a un experto miniaturista de renombre internacional para decorar manualmente un libro artesanal es un gasto astronómico que solo muy pocos millonarios y excéntricos con abultada cuenta bancaria pueden permitirse. He de decir, sin embargo, que durante la larga historia de los libros iluminados sus mecenas y consumidores siempre estuvieron en el rango de los opulentos, los poderosos o la nobleza acaudalada. Entonces, el tipo de comprador y posible destinatario de estas verdaderas obras de arte no ha cambiado a través de los siglos.

Las páginas iluminadas en libros manuscritos (y también impresos) han sido y es una forma de embellecimiento costoso y muy laborioso que requiere la asistencia de un verdadero maestro de la composición en miniatura y que además sea experto en la elaboración artesanal de pigmentos, variaciones cromáticas y colores naturales. Cabe recordar que hasta la aparición de la imprenta hacia 1440 los libros se escribieron a mano, y el material de las hojas del codex solía ser el papiro, cuero, papel de vitela y otros materiales que permitían pintar tanto miniaturas como detalladísimas ilustraciones sobre esas superficies.

Suele pensarse que la iluminación es un arte decorativo de páginas asociado al antiguo libro cristiano de oración o los textos religiosos, sobre todo los litúrgicos e incunables. Pero no es así, ya que existieron también grandes maestros y artistas de la iluminación de libros en el mundo islámico y el hebreo. Además es importante que les diga que los expertos suelen clasificar tres grandes períodos de la iluminación de libros: Antiguo (200 DC al 600 DC), Edad Media (entre fines del siglo V al XVIII DC, y que engloba diferentes corrientes artísticas europeas); y el corto pero trascendental Renacimiento Italiano, sobre todo el período comprendido entre los años 1450-1550. Muchos expertos coinciden que durante esos 100 años dieron a luz los más bellos, magnificentes y superlativos dibujos e ilustraciones de libros. Y sobre ellos trata, precisamente, el libro que deseo presentarles a continuación. 

The Painted Page, Italian Renaissance Book Illuminations fue en su momento el libro souvenir y catálogo oficial de una de las exposiciones sobre libros iluminados del renacimiento italiano más espectaculares del mundo. La exhibición tuvo el mismo nombre del libro, y se desarrolló en dos locaciones diferentes: Royal Academy of the Arts, de Londres (que pudo visitarse entre octubre de 1994 y enero de 1995); y The Pierpont Morgan Library, New York (que pudo visitarse entre mediados de febrero de 1995 hasta el 7 de mayo de 1995). 

La diagramación del libro, la reproducción de las miniaturas y su calidad de impresión son maravillosas. Y también es maravillosa la fantástica decisión de acompañar cada placa con su correspondiente explicación, atribución y análisis. Además, el libro cuenta con tres ensayos escritos por los académicos Jonathan J. G. Alexander, Giordana Mariani Canova y Lilian Armstrong que acompañan a las 137 placas iluminadas que forman de este volumen. La compilación del material escrito y artístico estuvo a cargo de Jonathan J. G. Alexander. 

Poseo la edición publicada en inglés por la casa alemana Prestel en 1994.

Para finalizar, les cuento que este catálogo está dividido en varios capítulos que abordan diferentes períodos del renacimiento italiano y su incidencia en la iluminación de libros: textos litúrgicos, manuscritos, libros catálogos, textos humanistas y clásicos; libros de horas, rezos, coros, historia, geografía, y mitos y fábulas.







 




domingo, 24 de mayo de 2026

The Bob Dylan Scrapbook, 1956-1966, Simon & Schuster, 2005

Este libro interactivo y participativo fue mentado como la contrapartida perfecta del documental No Direction Home: Bob Dylan, estrenado en 2001 y con dirección del gran Martin Scorsese. A partir del nombre del film, resulta obvio que la cinta tiene como protagonista al impredecible Bob Dylan en la que, quizás, fue su época más friccional y revulsiva: el lustro entre 1961 y 1966, es decir, su transición de emergente cantautor folk a su naciente faceta como rockero y su año sabático debido a un accidente de moto. Hay una diferencia sustancial entre el documental y el libro-álbum, y es que mientras el film se centra en el período comprendido entre el ´61 y el ´66; el texto va más atrás, es decir, arranca en 1956.

Confieso que no soy fan de Dylan (este libro se lo regalé a mi marido para su último cumpleaños) pero este álbum me encanta. El contenido es muy cuidado y con grandes detalles, y la presentación y formato  es impecable. Básicamente, se trata de un álbum narrado en el que se insertaron recortes de periódicos, fotos, anuncios, fichas de conciertos, letras, boletos de shows y facsímiles de todo tipo que todo fan de Dylan debe tener en la biblioteca y que, seguramente, disfrutará con amor y agradecimiento. 

El libro (con su correspondiente caja contenedora, CD con entrevistas y todo el arte y facsímiles dentro de él) contó con el armado y diseño de la talentosísima Joanna Price (que en aquel momento trabajaba para Becker & Mayer, la casa editorial que tuvo a su cargo la diagramación, producción y armado del álbum). Los textos del libro corrieron por cuenta de siempre efectivo Robert Santelli; y el copyright de la obra pertenece a Grey Water Park Productions. 

Les cuento una curiosidad: este scrapbook (palabra horrible, como ya saben) salió editado en 2005 por Simon & Schuster. De por qué hubo tantas manos envueltas en la publicación (dos casas editoriales, una productora artística), lo desconozco. Aunque puedo suponer que se debió a la magnitud y fama de la persona protagonista del libro (Dylan) y su enorme caudal de fans (lo que luego, por supuesto, se traduciría en un Best Seller y la consiguiente lluvia de dinero).