Ya era hora que le dedicase un artículo en este blog a la escritura asémica. Para quienes no están familiarizados con ella, les diré que en los textos asémicos no se puede leer lo que dice, y la escritura plasmada allí suele tener forma de garabato, alfabeto inconexo y texto amorfo sin sentido. Muchos asocian a la escritura asémica con el arte abstracto, aunque no creo que haya una conexión; el arte abstracto puede considerarse como una nueva forma de lenguaje que no toma a la realidad como modelo, inspiración o consigna. Algunos críticos y expertos sobre historia del arte creen que el arte abstracto es el contrario del figurativo (en el que sí es posible reconocer cosas de la realidad). A mi modo de ver, los artes figurativos y abstractos son distintas caras de una misma moneda.
Si bien es cierto que en la escritura asémica la semántica no existe, ya que no hay palabras que podamos reconocer como formadoras de sentido y que tengan significado, sus líneas, sinuosidades y composiciones cobran dimensión simbólica al hallarse dentro de una pieza compositiva artística mayor en el que la estructura, aspecto y siluetas en trazo forma y encuadra la composición. Es por eso que muchos teóricos consideran que la escritura asémica está comprendida dentro de lo que hoy se llama arte asémico.
Sin desmedro de lo anteriormente dicho, creo que escribir sin palabras, o escribir de manera que no sea legible, no significa que no tenga sentido. Ese es un punto en el que quiero detenerme, porque todo aquello realizado a partir de una expresión comunicativa y artística tiene significado e interpretación, aunque no sean evidentes ni notorias. Y aquí entran en juego las competencias culturales de los que contemplan, disfrutan o tienen ante sí una obra de escritura asémica.
¿La escritura asémica es común? Claro, muy común. Es más, ustedes la deben haber visto miles de veces si son aficionados a las historietas, comics y libros de fantasía y ciencia ficción. Ejemplos de escritura asémica son los lenguajes escritos de origen extraterrestre, o de civilizaciones inexistentes. No son asémicos aquellos lenguajes en los que deliberadamente su creador les asigne sentido estricto y sea posible leerlos mediante una matriz o código para descifrarlo. ¿Dónde podemos ver escritura asémica en libros de fantasía? Quizás la obra artística ficcional de arte y escritura asémica más famosa del planeta es el famosísimo Codex Seraphinianus de Luigi Serafini, libro ya reseñado en este blog.
La escritura asémica es apasionante, y me parece que merece mucho más que este pequeño artículo informativo. Por eso deseo comentarles que estoy preparando un ensayo sobre ello. Los mantendré informados.
Para terminar, les dejo dos ejemplos ilustrativos de escritura asémica: fotos del Codex Seraphinianus de Luigi Serafini; y de Whistle, de Kristine Snodgrass y De Villo Sloan (este libro ya tendrá su reseña en este mismo blog).






No hay comentarios:
Publicar un comentario